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Redes financieras de China facilitan el lavado de dinero

Conforme China se globalizaba, enviando dinero y trabajadores al extranjero, la economía sumergida hizo otro tanto, ya que país está emergiendo como un centro mundial de lavado de dinero, no sólo para China, sino para los criminales de todo el mundo.

Las redes financieras clandestinas del país han llamado la atención de delincuentes extranjeros, que utilizan este país para lavar dinero y volver a inyectarlo en el sistema financiero global, en gran parte fuera del alcance de la ley occidental, según descubrió una investigación de Associated Press.

De acuerdo con las investigaciones policiales recientes y las demandas en Europa y los Estados Unidos, China ofrece una serie de opciones para la limpieza de dinero negro, incluso a través de los principales bancos estatales, los planes de importación y exportación y los sistemas de transferencia informal de dinero.

El FBI asegura que sofisticados ciberdelincuentes engañaron a miles de empresas occidentales con al menos $ 1.8 mil millones en poco más de dos años haciéndose pasar por altos ejecutivos. Esta estafa es conocida como el “falso CEO”. La oficina señala que ha recibido cerca de 13,500 quejas de empresas víctimas hasta el momento, aumentando su número de forma alarmante en el 2015. Los culpables conocidos no son asiáticos, pero los principales destinos para los fondos robados son cuentas bancarias en China y Hong Kong, indicó el FBI.

Bandas de Israel y España, traficantes de cannabis del norte de África y cárteles de México y Colombia han lavado miles de millones de dólares en China y Hong Kong, introduciendo las ganancias de sus actividades delictivas en la gran marea del comercio y las finanzas legítimas de la región, según mandos policiales, registros judiciales europeos y estadounidenses y documentos de inteligencia a los que tuvo acceso AP.

Gilbert Chikli, un estafador convicto franco-israelí, comprende el atractivo de China. A Chikli se le atribuye haber ideado una estafa tan exitosa que ha inspirado una generación de imitaciones.

Hong Lei, portavoz del Ministerio Chino de Exteriores, dijo que el país “No es, no ha sido ni será en el futuro un centro global de lavado de dinero”.

Chikli ganó millones usurpando la identidad de altos directivos y agentes de inteligencia, y convenciendo a empleados de algunas de las empresas más grandes del mundo de que transfirieran dinero a sus cuentas bancarias, según documentos legales franceses.

Él dijo a AP que blanqueó el 90% de ese dinero robado a través de China y Hong Kong. “Es inmenso”, dijo en una entrevista en su lujosa casa de tres plantas en Ashdod, una localidad en la costa mediterránea.

Un tribunal francés condenó el año pasado a Chikli por defraudar 6,1 millones de euros a cinco empresas: La Banque Postale, LCL bank, HSBC, Accenture y Thomson, una firma francesa de tecnología. También se le condenó por intentar obtener unos 70 millones de euros de al menos 33 compañías, incluidas Barclays y American Express, así como la empresa gestora de Disneyland Paris.

Fue condenado en ausencia a siete años de prisión y recibió una multa de un millón de euros. Hoy sigue siendo un hombre buscado, pero vive abiertamente en Israel, donde las autoridades rechazaron hacer comentarios sobre su caso.

Chikli explicó a AP que su método preferido para lavar dinero eran mecanismos de exportación e importación.

Él transfería el dinero robado a empresas fachadas en Hong Kong y después retiraba el efectivo empleándolo para comprar mercancías en China. Compraba, por ejemplo, 20 toneladas de acero, pero sobornando al proveedor para que le diera un recibo por 100 toneladas.

Después vendía el producto y enviaba el dinero a Israel, donde los falsos recibos hacían que toda la suma pareciera un beneficio legítimo por la operación comercial.

Ese sistema de blanqueo basado en el comercio es una creciente preocupación para las autoridades estadounidenses.

Tres colombianos instalados en Guangzhou, China, lideraron una red global de lavado de dinero que movió unos 5.000 millones de dólares para cárteles del narcotráfico españoles y mexicanos, según una orden judicial del Departamento de Justicia estadounidense desclasificada en septiembre.

La red operaba supuestamente en Estados Unidos, Colombia, España, Ecuador y Venezuela.

Como Chikli, procesaron beneficios ilegales a través de cuentas bancarias en Hong Kong y China y lavaban el dinero comprando mercancías, a menudo productos falsos, que enviaban y vendían en Colombia y otros lugares, según la orden judicial estadounidense.

Chikli insiste en que ya no gestiona estafas de usurpación de identidad, conocidos como “fraudes de CEO”, pero una nueva generación de estafadores imita su técnica.

Fuente: El Nuevo Sol de México, La Nación Argentina

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